Pandemia: otra cifra que confirma el duro impacto social en la Zona Oeste

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A programas como el IFE, Tarjeta Alimentar y Potenciar Trabajo, se le sumaron donaciones de organizaciones benéficas y religiosas. El caso de Cáritas Argentina que reveló a este medio cuál fue su asistencia en la región oeste del GBA.

La pandemia golpeó fuerte a los sectores populares del conurbano bonaerense, donde casi la mitad de la población es pobre (47,5%) y la indigencia alcanza niveles importantes (13,6%), según las cifras del Indec para el primer semestre del 2020. No poder salir a trabajar, el avance del virus y la paralización de la economía hizo que en la zona oeste, por ejemplo, se cobren 822.786 Ingresos Familiares de Emergencia (IFE) durante todo el 2020.

Pero esa no fue la única asistencia que hubo en el año de la pandemia. También el Estado salió a frenar el hambre con la Tarjeta Alimentar y el programa Potenciar Trabajo. Y por otro lado, organizaciones sociales, religiosas y benéficas pusieron a disposición sus programas para llevar alimentos a las familias.

Es el caso de Cáritas Argentina, que según informaron, llegaron a más de 3 millones de personas con bolsones y viandas en 2020, ante la crisis alimentaria en el país. La organización benéfica de la Iglesia Católica tiene un fuerte anclaje en el conurbano bonaerense.

“Lo que es zona oeste llegamos a asistir a 1.200.000 personas, a través de nuestras diócesis en Laferrere y San Justo (La Matanza), Merlo y Moreno, Morón, San Martín y San Miguel“, confirmó a No Ficción la coordinadora del Área de Desarrollo de Recursos en Cáritas Argentina, María Lagos. En concreto, el 40% de la asistencia de la organización fue para vecinos del oeste.

Lagos comentó que esta tarea se desarrolló principalmente a través de la campaña Seamos Uno, que encabezan empresas y entidades religiosas: “son cajas con alimentos, que iban a la región del Área Metropolitana de Buenos Aires, con lo cual a la mayor parte de personas a las que llegamos en la zona oeste fue con esta asistencia, y luego con programas del ministerio de Desarrollo Social y donantes particulares“.

Consultada por cuál es el mecanismo para que los alimentos lleguen a la gente, la coordinadora del Área de Desarrollo de Recursos explicó: “nosotros lo que hicimos fue armar indicadores con necesidades básicas insatisfechas, y con eso se establecía la distribución del dinero y cada Cáritas diocesana se encargó de comprar los alimentos. Nosotros elegíamos a donde iban a ir los alimentos y elementos de higiene por la pandemia, los entregábamos y rendíamos todo a los donantes“.

Este medio, en diálogo con el Observatorio del Conurbano Bonaerense (OCB) de la Universidad Nacional General Sarmiento, publicó a fines del año pasado el mapa de la asistencia social en el oeste, donde se establecía qué municipios tenían condiciones sociales desfavorables ante la crisis del Covid-19.

El mapa se construyó en base a dos capas: una con datos de barrios populares en el conurbano (con información del 2018), y otra capa sobre la asistencia social y alimentaria que representa la relación entre las variables Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y Gasto social municipal per cápita del 2019 (los programas y acciones de cada Gobierno local en relación a su población).

Merlo y Hurlingham eran los dos distritos con situaciones muy desfavorables, mientras que La Matanza y Moreno estaban en situaciones intermedias. Por último, Morón, Tres de Febrero, Ituzaingó y San Martín encontraban situaciones sociales favorables.

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